El punk, nacido hace cincuenta años desde el hartazgo de una juventud urbana que veía desmoronarse las promesas del capitalismo resonará este mes en dos sedescon las mejores películas.
Los días 25, 26, 27 y 30 de septiembre en el Cinematógrafo del Chopo y Casa del Lago UNAM se estará presentando la retrospectiva Cine y Punk: Diálogos de la Disidencia: un recorrido gratuito por películas alemanas y mexicanas realizadas entre 1984 y 2024 que piensa al punk y a la contracultura más allá de la música, como forma de resistencia, creación e identidad.
El ciclo es una derivación de la 25ª edición del Festival de Cine Alemán, que el Instituto Goethe México organiza del 24 de septiembre al 3 de octubre.
En el Chopo, la muestra abre el viernes 25 con Decoder (1984), de Muscha, pieza de culto sobre el sonido como arma de sabotaje cultural, con William S. Burroughs y Genesis P-Orridge en el reparto.
Esa misma noche, el díptico de Sarah Minter, Nadie es inocente (1987) y Alma punk (1992) retrata primero a “Los Mierdas Punk” de Ciudad Neza resistiendo la crisis económica de los 80 a fuerza de anarquía y música, y después a una riot grrrl empujada al exilio en Estados Unidos, en un giro hacia el pensamiento feminista. El sábado 26, en Nadie es inocente. 20 años después, Minter vuelve a esas calles para confrontar logros y frustraciones con la generación que las habita hoy.
Nuestra juventud, de Roland Steiner, documenta a punks, skinheads y góticos de una Alemania Oriental que, a finales de los 80, consideraba tabú a sus propias subculturas. En tanto, el domingo 27, Susurros y gritos, de Dieter Schumann, capta a la escena rock de la República Democrática Alemana en vísperas de la caída del Muro.
Por el lado mexicano, Club Internacional Aguerridos (C.I.A.), de José Leandro Córdova, ficciona, en clave de falso documental, el choque entre un cineasta burgués y el barrio de la Escandón. Y cierra el ciclo, el miércoles 30, Violentas mariposas (2024), de Adolfo Dávila: la historia de un grafitero y una cantante punk que enfrentan la violencia policial, prueba de que el desencanto que originó al movimiento sigue vivo.
En la Sala Lumière de Casa del Lago, el 26 de septiembre a las 13:30 se proyecta Todo es uno. Excepto el 0., de Klaus Maeck y Tanja Schwerdorf, que narra el origen del Chaos Computer Club y de su fundador Wau Holland, tendiendo un puente entre la ética del hazlo-tú-mismo y el activismo digital contemporáneo.
Ese mismo día, pero a las 16:30, podrá verse Queercore. Cómo hacer punk una revolución, de Yony Leyser, que reconstruye (con testimonios de Kathleen Hanna, Kim Gordon y John Waters, entre otrxs) cómo una generación construyó, en los márgenes del punk dominante y de la cultura gay asimilada, un espacio propio.
El 27 de septiembre, el ciclo cierra con Decoder y Susurros y gritos, que también se exhiben en el Chopo.







